sábado, septiembre 25, 2021

La implementación de protección de privacidad cambia la publicidad en línea


En los últimos años la preocupación sobre la privacidad en línea inició una discusión en toda la industria sobre qué hacer con el rastreo de datos de los usuarios, a los que los anunciantes acceden dentro de internet. 

The New York Times señala que Apple y Google desde hace algunos años  están  implementando soluciones  de protección de privacidad que impiden que los especialistas en marketing accedan a nuestros datos cuando nos muestran anuncios.

El 2017 Apple lanzó una versión de su navegador web Safari que impedía que se rastreara a las personas de un sitio a otro. En 2019, Google anunció Privacy Sandbox, un conjunto de ideas para desarrollar una web más privada. En abril de 2021, Apple lanzó la App Tracking Transparencia una ventana emergente en las aplicaciones de iPhone que solicita permiso  a las personas para ser rastreadas por diferentes aplicaciones. Para el 2023, según el diario el País, Google tiene planes para deshabilitar una tecnología de seguimiento en base a cookies en su navegador web Chrome.

Estos cambios tienen importantes repercusiones para la publicidad en línea, elemento vital de Internet, pero debido a la importancia de Apple y Google, los anunciantes solo se han adaptado, señala The New York Times. Esta situación ha transformado a los titanes de la tecnología que ahora tienen que idear nuevas formas de mostrar anuncios, utilizando menos datos. 

El internet puede comenzar a verse diferente. Brendan Eich, fundador de Brave, indicó al diario neoyorkino que será una “historia de dos Internet”, por lo que los creadores de sitios web pueden eventualmente elegir Google o Apple.

A raíz de las implementaciones de protecciones de privacidad se advierte que no sobrevivirán las empresas que dependen de los anuncios digitales y que habrá un cambio profundo en la forma en que la información personal puede usarse en línea. El que Apple haya bloqueado la recopilación de datos convierte a la privacidad en un privilegio que alcanza solo a sus usuarios.

Por Alondra García, alumna de Mercados de la Comunicación. 

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